Los niños vienen en diferentes tamaños, pesos y colores; y de París.
En cuanto son capaces de moverse se les encuentra en cualquier sitio: encima, debajo, trepando, colgando, corriendo, saltando…
Encuentran siempre lo más escondido, se fijan en el detalle más insospechado y nunca olvidan una promesa.
No son capaces de guardar un secreto, son los reyes de la indiscreción; inocente indiscreción.
Los papás los adoran, las hermanas mayores los toleran; los adultos los desconocen y el cielo los protege.
Un niño es la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado y la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo; el renacer de la vida.
Un niño tiene el apetito de un conejo, la digestión de una tragaespadas, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador y la imaginación de Julio Verne.
Le encantan los dulces, la Navidad, los libros con láminas, el campo, el agua, los charcos, la arena, los animales, los domingos por la mañana y jugar con sus papas.
Le desagradan las visitas, la escuela, los peluqueros, los gorros, los abrigos y la hora de acostarse.
No hay quien se levante más temprano, ni se siente a comer más tarde.
Es especialista en guardar en el bolsillo un cromo, una fruta mordida, medio metro de cordel, un caramelo chupado, envoltorios de colores, un trozo de sustancia desconocida y un envase de yogurt que sirve para multitud de cosas.
Un niño es una criatura mágica con la sonrisa a flor de piel y un brillo especial en los ojos.
Pasa de la risa al llanto y del amor al odio en cuestión de segundos; y nunca, nunca muestra rencor, un enemigo se convierte en amigo cuando el llanto cesa y el juego es interesante.
Adora a sus padres, lo son todo para él, y cuando regresamos a casa, después de una dura jornada de trabajo derrotados y hechos trizas, él puede remediarlo todo con dos palabras mágicas: "hola papá", "hola mamá", un abrazo grandote y un beso chiquitito
El mundo con ellos se llena de colores y sí con su lógica aplastante dejáramos que lo gobernaran tal vez todo iría mucho mejor.
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